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Algunos consejos antes de reformar una cocina

Es bastante habitual que, en algún momento de nuestras vidas en un inmueble, sintamos la necesidad de realizar una reforma en la cocina, ya sea porque la familia ha aumentado, porque la distribución no es la correcta, las costumbres han cambiado o se pueden aprovechar mejor los espacios.

Cuando la decisión ya está tomada, es conveniente parar un momento, sentarse y recapacitar sobre lo que representa entrar en este tipo de obras. Se deben tener los criterios bien formados sobre todo aquello que queremos para saber expresarlo con claridad al grupo profesional que contratemos para su realización.

¿Qué es lo que quiero?

Así que, el primero de los consejos que hay que tomar, antes de comenzar con la reforma de la cocina, es el de sentarse, con papel y boli, dentro de esta habitación y comenzar a construir en la cabeza lo que queremos tener, lo que nos gusta y las necesidades que hay que cubrir, y de las que ahora carecemos, además de incluir los aspectos positivos de la cocina actual que no queremos perder.

Tal vez prefieras mantener el mismo tipo de mobiliario, y cambiar solo la distribución, o es mejor tirar un tabique para ampliarla, porque la consideras pequeña. Al contrario, puede que tal vez sea demasiado grande y se pueda dividir para crear un lavadero o una alacena en una estancia diferente. Se puede optar por una reforma integral o solo de una parte de la cocina por presentar deterioro.

Cuando se tenga todo bien claro, podremos sacar adelante un proyecto de vital importancia para la calidad de vida en el futuro dentro del hogar, ya que la cocina está considerada como el corazón y el estómago de la casa.

Manos a la obra, en soledad

Otro paso que hay que dar antes de presentarte al profesional que realice la reforma será trabajar un poco por cuenta propia en este espacio.

Es importante medir las dimensiones reales sobre las que se va a trabajar y de las que se dispone. Elije lo que se va a quedar y lo que se va a eliminar, nadie mejor que el que va a utilizar la cocina para saber qué quiere y dónde. De este modo, será mucho más fácil entender las posibilidades que tiene y compararlas con nuestros deseos.

Puede que, aunque siempre hayamos soñado con una isla, en realidad no podamos hacer uso de ella porque nos ocupa demasiado espacio. Puede que descubramos que tenemos una pared inutilizada en la que se puede colocar una mesa plegable que no ocupe espacio cuando no se usa.

Las mediciones se hacen fundamentales para aclarar dudas entre lo que queremos y lo que es posible.

Estudia

Para conseguir ideas, ampliar conceptos y descubrir oportunidades no dudes en investigar, en estudiar las revistas de diseño de interior de cocinas. Encontrarás y descubrirás diseños que te cautivarán y podrás adaptar a tu modelo de cocina ideal.

El estudio de las cocinas existentes en el mercado es especialmente importante para aquellos que no tienen idea de qué es lo que quieren. También será de gran utilidad para atrapar ideas que desconocías, objetos y elementos que mejorarán y complementarán lo que tienes en la cabeza, perfeccionándolo con la ayuda de este tipo de profesionales.

El presupuesto

Otro de los factores fundamentales ante este o cualquier otro tipo de reforma es el dinero que estamos dispuestos a gastarnos. Cuando vayamos a ver al profesional, debemos tener claro el presupuesto disponible. Lo que queremos y lo que queremos que nos cueste forman parte de un binomio por el que se debe pelear frente a los profesionales.

No debemos salir nunca del límite de gasto impuesto, tenerlo como referencia y a partir de ahí tratar de acercarnos lo más posible a nuestra cocina perfecta. En ningún caso debemos dejar este concepto en manos del encargado de llevar a cabo la reforma.

Si contemplas la posibilidad de financiar la obra, no te quedes con la primera propuesta, accede vía internet a los comparadores, a las calculadoras y a las ofertas que las diferentes agencias ofrecen para estos casos y elige la que mejores opciones ofrezca, según los plazos y los intereses.

Elegir asesoramiento

A la hora de elegir el diseño final de la cocina puede llegar a ser imprescindible la opinión de un experto. ¿Qué es lo que se lleva? ¿Lo que me gusta y lo que necesito se puede llevar a la realidad? ¿Merece la pena gastar más en los bajos extraíbles o en los electrodomésticos? Son muchas las preguntas que podemos llegar a hacernos y no encontrar respuesta.

Si todas las dudas las apuntamos en nuestra libreta y nos reunimos con un profesional, no solo nos resolverá estas cuestiones, sino que, además, nos ofrecerá soluciones, consejos y un diseño que optimizará el espacio y enfocado a nuestras necesidades específicas y estilo de vida.

Los electrodomésticos

No por ir en último lugar dejan de ser importantes. Los electrodomésticos serán las máquinas que consigan aliviar el trabajo diario que conllevan los preparativos, la conservación y la cocción de este laboratorio particular que es la cocina, por lo que debemos ser exigentes y elegir con acierto, tanto los que necesitamos como las marcas y modelos más convenientes.

Dependerá de nuestra afición a cocinar la elección de estos aparatos, si no nos preocupa demasiado lo que comemos o por el contrario disfrutamos de cada segundo que pasamos preparando exquisitos y personales platos, para nosotros, para la familia o para cualquier comensal invitado.

En cualquier cocina que se precie, no podrán faltar en modo alguno una nevera y un arcón congelador, el horno, los fuegos, una campana extractora, una plancha, un microondas, un robot de cocina, una tostadora, una cafetera, una batidora, licuadora o una exprimidora, herramientas útiles todas estas en la preparación y conservación de alimentos, pero también será necesario un lavavajillas para la limpieza de objetos de la cocina. Por regla general, y dependiendo del espacio, se puede incluir la lavadora o un centro de planchado, pero esto no es en absoluto obligatorio.

 

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